Menu

Exaltación a la Santa Cruz

 El Rezo de los Mil Jesuses: Significado y Origen

La Santa Cruz que el Señor la dignificó y en la que derramó su Sangre por el perdón de los pecados para salvar a  toda la humanidad.

En los países de Latinoamérica, especialmente en Colombia, se ha impuesto una hermosa tradición y devoción, el rezo de los mil Jesuses, repetir el día de la Santa Cruz mil veces el nombre de Jesús, mil veces o más. No es que sea ya un número determinado o definitivo. Esto se sustenta en la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses Al nombre de Jesús Toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, y toda lengua proclame que Jesús es el Señor.





Sentencias de San Alfonso

 

• Todo lo de esta vida termina, tanto el gozar como el sufrir. La eternidad no acaba jamás.

• En la hora de la muerte ¿de qué sirven todas las grandezas de este mundo?

• Todo lo que viene de Dios, sea próspero o adverso, es bueno y para nuestro bien.

• Es necesario dejar todo, para ganarlo todo.

• Sin Dios no puede haber paz.

• Solo amar a Dios y salvarse, es necesario.

• Solo hay que temer el pecado.

• Si se pierde a Dios, todo se ha perdido.

• El que no desea nada de este mundo, es señor del mundo.

• El que reza se salva, el que no reza se condena.

• Venga la muerte, pero sea para agradar a Dios.

• Para el que ha merecido el infierno, toda otra pena es ligera.

• Quien mira a Jesús en la cruz, todo lo sufre.

• Lo que no se hace por Dios, se convierte en pena.

• El que a solo Dios quiere, posee todos los bienes.

• Dichoso el que puede decir de corazón: Jesús mío, te quiero solo a ti y nada más que a ti.

• Quien ama a Dios, en todas las cosas encuentra contento; quien no le ama, en ninguna lo encuentra. 


San Alfonso María de Ligorio.

"¡SI SUPIERAN LO QUE LES ESPERA!"

 

 «Entre los visitantes y las enfermeras había mu­chos que escandalizaban a Jacinta por sus vestidos de­masiado llamativos, a menudo también inmodestos. Seña­lando ciertos collares y otras formas de joyería, Ja­cinta solía decir: “¿Para qué sirve todo eso? ¡Si su­pieran lo que es la eternidad!” Y de algunos doctores que reflejaban incredulidad: “¡Desdichados! ¡Si supieran lo que les espera!”

La vidente afirmó que Nuestra Señora le había revelado que “los pecados que más gente llevan al in­fierno, son los pecados de la carne; que esa gente debe renunciar a la lujuria y a la impureza, que no debe permanecer obstinada en el pecado, y tiene que hacer penitencia.”

Parece que cuando lo dijo, Nuestra Señora se mos­tró muy triste, pues la niña agregó: “¡Tengo mucha pena por Nuestra Señora! Tengo mucha pena por ella!”»

 Canónigo Formigao, “Los Grandes Milagros de Fáti­ma”.

El aborto y el Padre Pío

 

En este breve artículo podemos vislumbrar lo terriblemente grave y aberrante que era para el Padre Pío el crimen del aborto y las funestas consecuencias que éste acarrea.

En cierta ocasión el padre Pellegrino Funicelli, quien asistió al padre Pío durante muchos años, le preguntó: “Hoy usted negó la absolución a una mujer porque se sometió voluntariamente a un aborto. ¿Por qué ha sido tan riguroso con esta pobre desafortunada?”.

El padre Pío respondió: "El día que las personas dejen de horrorizarse por el aborto será el día más terrible para la humanidad. El aborto no es sólo un homicidio, sino también un suicidio. ¿No deberíamos tener la valentía de manifestar nuestra fe frente a los que cometen dos crímenes en un solo acto?"

“¿Suicidio?”, preguntó el padre Pellegrino.

"El suicidio de la raza humana será comprendido por los que verán la tierra poblada por ancianos y despoblada de niños: estará incendiada como un desierto", contestó el padre Pío.

"Cuando veas un alma que anuncia el aborto como un acto benigno, sabrás que en ella reina el príncipe de las tinieblas y que está en peligro de muerte eterna. ¡Ay, de nosotros, si consentimos con ese miserable y mortal pecado! No osemos tomar el lugar del Creador y no permitamos que ningún hombre lo haga. Y no seamos cómplices de este crimen maldito por culpa de nuestro silencio o nuestra tibieza."

Fuente: www.catolicidad.com



¿Por qué celebran los católicos la Fiesta de Todos los Difuntos?

 

La Iglesia se compone de los fieles que viven en la tierra y los que se nos han anticipado en la muerte. Los últimos son los santos que están en el Cielo y las almas de los que se purifican en el Purgatorio. Así como el 1° de noviembre honramos a los que ya están con Dios, el 2 de noviembre conmemoramos a todos los fieles que han fallecido. Los honramos por su fidelidad en vida y rezamos por ellos porque se están purificando antes de ingresar en la Presencia Santísima de Dios. Como afirma el libro del Apocalipsis (21,27) acerca de la Jerusalén celestial: “Nada profano entrará en ella”.

Fuente: www.ewtn.com